El sector de la construcción vuelve a experimentar un alza que se ve reflejado en el aumento de la contratación de trabajadores. Pero con respecto a 2008, cuando la burbuja española reventó a lo grande, muchas cosas han cambiado. Y una de ellas es el nuevo Código Técnico de Edificación y algunos de sus importantes mejoras alrededor del consumo energético y el impacto medioambiental.

Por eso, si eres un inversionista y estás pensando en rehabilitar o construir nueva edificación es importante que sepas (lo primero, que somos una inmobiliaria en Los Realejos que te podemos ayudar, mucho) que este nuevo código ya afectó a todos los edificios públicos a partir del 31 de diciembre de 2018 y para el resto de construcciones a partir del 31 de diciembre de 2020.

Lo primero que debes saber es el nuevo Documento Básico de Ahorro de Energía va a reforzar los estándares de eficiencia y ahorro, adaptándolos al marco europeo, que serán más estrictos. Lo que se busca es que los edificios disminuyan su demanda energética y las emisiones de CO2 que provocan. Se insta además al uso de las energías renovables en las edificaciones, lo que entraría en confrontación con tasas tan problemáticas como la conocida como «impuesto al sol», siendo este un problema que el nuevo Gobierno Estatal tendrá que afrontar tarde o temprano.

Esto implica un notable esfuerzo por parte de todas las partes vinculadas por adaptar las edificaciones al nuevo reglamento así como una labor de concienciación social para que los usuarios finales entiendan el fin último de estas nuevas exigencias: un mundo habitable.

La definición de Edificio de Consumo de Energía Casi Nulo se hace más exigente, dado que en algunos casos detectados su aplicación no era del todo lo rigurosa que debería ser. Esto afecta, por ejemplo, a los valores mínimos de consumo de energía primaria no renovable, limitando el uso de los sistemas mecánicos como los generadores de calefacción o refrigeración.

La rehabilitación de edificios también será más exigente al respecto. Una clínica dental en La Laguna, por ejemplo, que quiera remodelar y actualizar el edificio que aloje sus dependencias, tendrá que realizar inversiones económicas que hasta ahora no eran de obligado cumplimiento. Pero a cambio para la obtención de energía renovable ya no es exigible que la fuente sea solar, abriendo el abanico a otras posibilidades y tecnologías.

Si bien, para el inversor esto supone un incremento en los costes de edificación, se ha de poner la vista en el beneficio final. Los nuevos edificios serán más eficientes en el uso energético y su impacto medioambiental. Más saludables para sus usuarios y residentes. Menos costosos en cuanto a consumo. Por lo tanto aportarán mayor calidad de vida a las personas. Serán motores de un planeta más sostenible.